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Donde los besos son caramelo


Playlist: 
Missy Higgins - River 
Newworldson - Homeless Child 
The Mavericks - Dance In The Moonlight 
Locución: floritura dj 
Duración de la pista musical: 13:46 min.
 

Sus pupilas hambrientas, entonces, se posaron en mis labios. Involuntariamente me llevé la cerveza a la boca, y sin querer, mis dientes chocaron contra el fino cristal antes de dar el sorbo. Hacía ya un rato que mi mente apoyaba las dudas en el botón superior de su ajustada camiseta negra. Informal y deseable en un mismo cuerpo. En su boca, un cigarro encendido, en aquel bar lo único prohibido era enamorarse. Inspiré su humo mientras él tarareaba una canción en inglés y me contaba los detalles de su último día en el trabajo. De vez en cuando, yo levantaba la vista y me encontraba con sus ojos inocentes, muertos de mar y risa, agua fría donde mojarse y salpicar felicidad a ambos lados de sus comisuras. No sé, en el fondo no se estaba tan mal, era lluvia, era inmensidad. Parecía fácil, lo único prohibido era enamorarse. Lamernos con palabras

Puedes ponerte como quieras, pero por favor, no me des la espalda. Puedes decir que nada ha sido como esperabas, o que ya estabas harta de esperar. También puedes, si quieres, desabrochar el nudo que nos une los deseos, olvidar alimentarnos y dejarme en tu lista de cosas pendientes. Puedes fingir o revolverte contra un hecho con derecho y sin vuelta atras. Puedes romperme las ganas tras los cuerpos que toqué y ame, atarme a una vida llena de prejuicios, juzgarme con verbos intransigentes o tatarearme tus canciones sobre mi ombligo. Puedes dolerte en silencio o claudicar en otras piernas y buscarme de rodillas en cuerpos de lesbianas inertes de versos. Puedes hacer de esto una guerra de palabras y terminar llena de escombros. Puedes estar ausente y doler como mejor sabes, o puedes rimarme en cobardía con palabras que nos sepan a las dos a tristeza olvidada. Puedes hacer lo que no hicimos en otras bocas cuando pudimos, profanar tu poesía en baratijas de melenas rubias de una noche loca, poner banderas a las cimas que no vamos a subir o quemarte los dedos en hogueras ajenas y ardientes, contemplando de lejos el espejismo lleno de deseo vainilla de nuestro incendio. Claro que puedes, pero no olvides que por ti, un verano se inventó la poesía. Olivia/Alex Howard  

Apenas tengo un par de cosas. Y luego, te tengo a ti. Tengo calor de recordarte y sed de beberme los recuerdos de una copa rota; son estas ganas de no mojarme los labios con nada que no sean tus besos. Y luego, te tengo a ti, que te vienes como si nada, como si todo, como cuando estás a punto de caer y se para el tiempo, y entonces, aparecen tus manos detalladas por algún guionista y los espectadores saben de sobra que nos terminaremos comiendo las perdices. Te tengo a medias, colgado del espejo en tonos azules, porque así eres de cielo. Te cargo en la yema de los dedos y pierdo los modales haciendo todo lo que detesta mi madre en la mesa -o en la cama-. Te tengo en silencio y a gritos, a ratos, en treguas, movimientos que dan vueltas en círculos y caminos que pasan por Roma para perderse en tus costillas. Tengo la rebeldía de mi mundo entre tus piernas, primera fila y entrada libre, un cine al que asomarse en tus pupilas. Tengo caricias que estallan cuando vuelves y abrazos que se mueren por volver. Tengo esa cara que nos gusta practicada desde anoche, y tú, esa risa pasajera cura-locos que envenena a su paso. Y sigues andándome las venas. Tengo cama desfloradas y margaritas con los pétalos impares, empezando por querernos. Tengo todo lo que no lleve prisa, fuego lento para hacerte de este tiempo mil sonrisas. Tengo lo que no está escrito. Tengo sed, te tengo a ti de esta manera tan mía. Lamernos con palabras

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